El parque nacional de Cabañeros es escenario estos días de la ceremonia de apareamiento de los ciervos, la berrea, un fenómeno natural que resulta espectacular y que llena de sonidos el bosque mediterráneo de la península ibérica.

El director-conservador del parque nacional de Cabañeros, José Jiménez, explicó hoy a EFE que la berrea, "nombre que reciben los atronadores bramidos y berridos de los ciervos, no es una llamada del macho dominante para atraer a las hembras, sino un sistema de excitación por el cual los machos son capaces de mantener un alto nivel de ansia sexual".

Este nivel de excitación sexual se produce por la emisión y respuesta de bramidos, lo que permite a los machos dominantes estar permanentemente cubriendo al mayor número de hembras que componen su harén.

La berrea, comentó el director del parque nacional de Cabañeros, al contrario de lo que algunas personas consideran, no es la llamada del ciervo a las hembras, sino "el sistema natural de excitación de este espectacular animal, que en esta época se puede ver con mayor facilidad en este paraje natural".

Jiménez destacó la intensidad sexual que muestra el ciervo durante el ciclo biológico del apareamiento, que se produce desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre, dependiendo, en gran medida, de las condiciones climatológicas que se den cada año.

El responsable de la conservación de este paraje natural comentó que durante la berrea los grandes machos dominantes están permanentemente cubriendo al mayor número de hembras, a las que protegerá para evitar que otros machos puedan aparearse con ellas.

Según Jiménez, el objetivo del cierno es garantizar la transferencia de genes a las hembras de su harén, a través de una selección natural, lo que provoca enfrentamientos desafiantes entre machos dominantes.

La berrea, reconoció el director del parque nacional, "concita el interés de numerosas personas y durante estos días es un buen momento para poder observarla y oirla puesto que está en momento álgido".

La zona oriental del parque nacional concentra una importante población de ciervos, cuyo número ronda los dos mil ejemplares, muchos de los cuales ocupan el territorio de La Raña de Cabañeros atraídos por la bellota de los quejigos.

Este año, especialmente, se puede disfrutar de un buen número de ejemplares en La Raña debido a que la cosecha de bellota es superior a lo normal, por lo que se pueden ver muchos ejemplares debajo de los quejigos, aseguró Jiménez.

La abundancia de comida, explicó, "no sólo va a permitir a los visitantes del parque observar muchos más animales, sino también poder hacerlo relativamente más cerca".

En cuanto a la calidad y espectacularidad de los ciervos presentes en el parque nacional señaló que "la media, en general, es buena, aún cuando faltan los ejemplares espectaculares con los que hemos podido regocijarnos otros años".

El director de Cabañeros aclaró que son muchos los lugares del parque nacional donde los visitantes pueden disfrutar de la berrea, bien sea a través de los recorridos en vehículo todoterreno o en las propias rutas a pie que se pueden realizar.

Igualmente, es posible contemplar la evolución de los ciervos desde fuera del propio parque desde los observatorios conocidos como de Las Cigüeñas y Casa Palillos, donde se pone a disposición de los visitantes, de manera gratuita, de medios ópticos de gran alcance.

Jiménez comentó que es importante recordar a todas las personas que quieran observar la berrea que es recomendable hacerlo provistos de prismáticos y cámara fotográficas.

Entre las recomendaciones principales también destaca el acudir al parque nacional durante las horas de mayor intensidad de la berrea, que coinciden con las del amanecer y el atardecer, aunque a lo largo del día también es fácil escucharla.

abc.EFE