Ayuntamiento de Piedrabuena






"En la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de esta Villa de Piedrabuena, en diecinueve días del mes de abril de Mil Ochocientos Diez, yo D. Antonio Matheos, Presvítero ayudante de cura de esta dicha Parroquia, bauticé solemnemente un niño que nació hoy día diecinueve, a las cinco de la madrugada, hijo legítimo del Licenciado Don Eusebio Sabariegos, natural de Ciudad Real, y de Doña Josefa Sánchez, su mujer natural de esta Villa, y al que puse por nombre Eusebio Vicente Francisco; fue su madrina Francisca Cabrera...".

Así consta en el libro 12 del Archivo Parroquial de Piedrabuena el acta de bautismo de quien luego sería el general Sabariegos; fiel durante toda su vida a la causa más pura del carlismo.

Dentro de un tiempo y unas circunstancias propias para el desarrollo en el aprovechamiento del pillaje y la apropiación indebida, el comportamiento personal en la existencia del general Sabariegos puede servir de paradigma entre cuantos administre o promuevan razones de política y de ejecución. Firme ante un movimiento que respetaría siempre, prefirió en sus exilios, cuando los fines económicos le era adversos, vivir pobre vendiendo los cuadros que él mismo pintara y valiéndose de las clases particulares que impartiera antes de ceder a las ofertes que le llegaron desde la parte contraria reconociéndole su graduación y mando si se pasaba a las filas enemigas; y menos aún le permitía la dignidad de su yo el aprovechamiento ilícito para apoderarse personalmente de ayudas o recompensas que llegaban desde la actividad de su mando y conquistas de su tropa.

La circunstancia del perdedor obraba muy en contra del reconocimiento y consideración que merece la persona y labor de don Eusebio Vicente Francisco Sabariegos y Sánchez. Probablemente, si la razón política de aquel tiempo hubiera tenido un desarrollo y resultado opuestos al sucedido, el reconocimiento nacional hacia la persona del general Sabariegos pudiera acercarse al concedido a otro general manchego: Espartero. Es significativo cómo con sólo una diferencia de veintitrés años de edad dos hijos de la provincia de Ciudad Real -uno de Granátula y de Piedrabuena el otro- imponen su influencia en el Corona y en los acontecimientos de la época. Escribiendo desde Piedrabuena, y para su historia, podemos imaginar el reconocimiento nacional que pudiera haber logrado el general Sabariegos de haber conseguido el trono don Carlos María Isidro de Borbón.

Es cierto que si nos fijamos en sus estudios académicos, el niño y joven Sabariegos parece no mostrar inclinaciones militares ya que estudia Filosofía y Bellas Artes. Tampoco imaginamos mucho tiempo al niño, y menos al joven Vicente en Piedrabuena. Sí lo consideramos en la capital, de donde era su padre. Hijo de Licenciado, la aportación en la carrera de Letras influye, sin duda, en la decisión del adolescente, factores de los que luego se valdría -como constatan sus biógrafos- para pervivir en sus exilios de Portugal y Francia. Habría de ser su matrimonio con la única hija del guerrillera Manuel Adame, el Locho, y la convicción carlista de éste quienes llevaría a Vicente Sabariegos a militar con la plena aceptación del carlismo.

El reconocimiento de don Manuel Adame dentro de los partidarios del pretendiente de la Corona y la circunstancia de que, herido y enfermo aquel, viajara a Portugal y a Londres acompañado por Vicente, le daría a Sabariegos la oportunidad de visitar a don Carlos y reiterarle su juramento.

De regreso a España entra a formar parte del escuadrón de jefes y oficiales de la legitimidad y es nombrado coronel mayor de tiradores de la Mancha en el escuadrón de creación reciente, graduación que ya ejercía antes de que Espartero y Maroto protagonizaran el conocido "Abrazo de Vergara", que pusiera fin a la llamada "Guerra de los Siete Años", teniendo Sabariegos que exiliarse a Francia.

Participante en las tres guerras carlistas, en 1858 defiende la legitimidad de don Carlos VI, quien le asciende a Brigadier y le concede la Gran Cruz de Isabel la Católica; reafirmándole Carlos VII, diez años más tarde, como Mariscal de Campo y tomando a sus órdenes las tropas de Ciudad Real, Toledo , Cáceres y Badajoz.

Fue Vicente Sabariegos quien el 23 de julio de 1868 mandó levantar el primer pendón carlista en las proximidades de Ciudad Real; pero las tropas no estaban los suficientemente coordinadas, y el plan no salió como en principio se creyera. Sorprendida por el hecho la Guardia Civil de Picón y Piedrabuena, dispusieron una columna que salió en su persecución, alcanzándoles cerca de Piedrabuena el día 24 causándoles algunas bajas.

Fueron aquellos días de escaramuzas y combates que, de momento, no alentaban a Vicente Sabariegos, sino que rehace y protege el levantamiento de algunas partidas. A pesar de ello, algunos dirigentes carlistas son perseguidos y, como en el caso del general Polo y sus tropas hechos prisioneros.

Consciente del desconcierto carlista que reina en su tierra, con 63 años, estamos en 1873, regresa a La Mancha, siendo nombrado Comandante General de Ciudad Real, Toledo y Extremadura. En un mes reúne 410 caballos y 40 infantes. Mediado octubre lucha con éxito en Urda y Fernáncaballero, fracasando en Almagro. El seis de noviembre es sorprendido por una fuerte columna liberal en las cercanías de Retamosa -Toledo- ocasionándole una herida de gravedad que le llevaría a la muerte en Deleitosa -Cáceres- donde fue conducido.


Libro "Historia de Piedrabuena"
Juan Jiménez Ballesta
Nicolás del Hierro




D. Mónico Sánchez
General Sabariegos
D. Rafael Núñez
D. Pedro Castrortega
D. Nicolás del Hierro
   
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