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La iglesia antigua estaba situada en el mismo
sitio que la actual y era de menor tamaño.
Para plantear la actual hubo que añadirle el
solar de tres casas adjuntas. Tenia adosada
una torre circular de 45 pies de altura y 35 de
base que servia de campanario.
En tan mal estado estaba, que el 20 de octubre
de 1774, los vecinos se dirigieron al Rey
de España solicitando la construcción de un
nuevo templo ante la ruina inminente del
que poseían.
Pero había un problema, ¿quien pagaba el arreglo
de la Iglesia antigua o la construcción
de un nuevo templo?. Para los vecinos estaba
claro: los preceptores de los diezmos, o
sea, el Arzobispo de Toledo, que se llevaba un
tercio, y el Cabildo de Toledo , que se
llevaba los dos restantes, pero ninguno de los
dos estaba por la labor.
Por fin el fiscal del Consejo de Castilla se
hizo cargo del tema y el 4 de marzo de 1791,
ordeno a D. José de Soraya, arquitecto de la
Academia de S. Fernando, girase visita a la
villa de Piedrabuena y levantase el informe
correspondiente. D. José se ausento del
estado de la Iglesia diciendo: "La he hallado
sumamente indecorosa y próxima a la
ruina...".
D. José de Soraya, levanto planos para la
construcción de la nueva Iglesia y expuso las
treinta y siete condiciones para una sólida
construcción, valorando la nueva fabrica en
560.000 reales.

El Arzobispo y el Cabildo discutían ante el
Consejo de Castilla porque creían que
ninguno de ellos tenia la obligación de
contribuir con los diezmos que percibían de la
villa. Pero el Consejo de Castilla no
opinaba igual, y como mal menor
aceptaron reparar la antigua Iglesia
destinando a ello la quinta parte de los
diezmos. La reparación nunca
comenzó. Las dudas que había, las
decidió la propia Iglesia parroquial,
hundiéndose por la flaqueza y
ancianidad que la abordaban el día 29
de enero de 1805. Los cultos entonces
se trasladaron a la Ermita del Cristo,
que estaba en similares condiciones.
Los vecinos volvieron a dirigirse al
Rey, Carlos IV, el 18 de octubre de
1807, contándole la situación y la negativa de
los preceptores de diezmos a destinarlos
íntegramente a la nueva iglesia. Habían pasado
34 años desde el primer escrito.
Por fin el día 3 de marzo de 1808, se libro una
Real Provisión dirigida al Intendente de
Ciudad Real para que los partícipes de los
diezmos de la villa de Piedrabuena
inmediatamente y sin excusa alguna,
contribuyesen su Iglesia Parroquial a costa de
ellos, con arreglo a los planos dispuestos por
D. José de Soraya.
El pueblo al final lo consiguió, en plena guerra
con los franceses, se explano el terreno y
se cavaron los cimientos de la nueva Iglesia
Parroquial, que hasta el día de hoy
contribuye al embellecimiento del pueblo. |